Sabemos muy bien dar recetas, pero somos malos para tomar de nuestra propia medicina cuando sabemos que es buena, cuando sabemos que entramparnos no es el camino lo hacemos. Sabemos la receta de la felicidad y no la usamos, simplemente porque seguir la inercia se vuelve adictivo. Inercia de los mil demonios, nos quita el color de la piel, nos vuelve grises y uniformes, nos vuelve hermanos en la tristeza y miembros vitalicios del gremio de los trámites.
Soy un hijo de los 90s, pero pagaría por ser joven en los 60s, claro muchos critican el movimiento de las flores como una patraña para drogarse y tener sexo, pero creo que muchos salieron creyendo en cambiarlo todo, y con creer ya vuelves el ambiente distinto. Tener la esperanza que dejaremos atrás la naturaleza maligna que nos han tratado de imponer como característica inherente a los seres humanos.
A Cat´s le dije que no valía la pena arriesgar la vida en nimiedades ya que podías perderte cosas maravillosas como el cielo, el mar ,las pocas flores que le van quedando al mundo y sobre todo no poder escuchar Beatles, hace poco vi este vídeo que es de una canción que tiene un nulo mensaje social o filosófico, pero que es una bomba que destruye los días grises, la versión es de Sir Paul Mc Cartney, disfrútenla.
